La dieta en individuo con depresión Es frecuente la alteración de la alimentación cotidiana de quien padece alguna forma de depresión, sea por causas orgánicas o por conflictos relacionados con el ambiente. Tanto se debe a la modificación del apetito como a la pérdida de planificación de la ingesta, malas elecciones de alimentos y patrones de actividad física cambiados que no reciben la adecuada nutrición. Indudablemente el desbalance alimentario repercute negativamente en la evolución del paciente y lamentablemente es un factor eclipsado en el cuadro, poco tenido en cuenta. Suele pensarse en los riesgos de las carencias de nutrientes y para ello se suministra algún polivitamínico o anabólico a la terapia principal, generalmente psicofarmacológica. El descuido del paciente y de los familiares sumado al del profesional deja un flanco descubierto más amplio y determinante que lo supuesto con sentido común o incluso desde la perspectiva rutinaria de los profesionales de la salud. La alimentación del paciente con depresión forma parte del protocolo en aquel que se encuentra internado, pero raramente para el ambulatorio.